En esta obra la autora mora y demora los recuerdos. Fotos, poemas, canciones, los vínculos madre hija y el arte, son los hilos que tejen esta historia. Una historia que empieza en una ciudad universitaria, bulliciosa, activa,…
En esta obra la autora mora y demora los recuerdos. Fotos, poemas, canciones, los vínculos madre hija y el arte, son los hilos que tejen esta historia. Una historia que empieza en una ciudad universitaria, bulliciosa, activa, y continúa entre sierras, arroyos y dando la vuelta al perro.
Es parte de un camino, de un viaje interior. Es el placer de un tiempo vivido. Es recoger amapolas y abrazarse para seguir cantando y contando.
La voz de la niña, su extrañeza y la de la adulta y su perdón se funden en los retazos de esta narración que, entre ovillos y pétalos, con un lenguaje simple y emotivo, hace que el lector se apropie del relato.
Como las amapolas silvestres, Andrea confía en el viento, convertido en hojas de un libro.